martes, 15 de diciembre de 2009

De cómo responder a una naranja

Cuando hablamos de locura,
cómo sabemos que realmente eso es la locura.
Cómo distinguir la locura de lo racional.
Cómo distinguir lo real de los sueños. En ambos sientes igual.

Además para la gente la locura es sinónimo de enfermedad,
de estupidez.
Por qué no podemos pensar que es una persona
aún más lúcida que todos juntos,
que ve realmente cómo es todo,
y por sobretodo un genio, un intelecto superior, una persona más sensible…

Por ejemplo, digo yo…
Si una naranja comienza a hablarte, ¿es sinónimo de locura contestarle?
Para mi, es cuestión de educación.

No es eso lo que siempre nos enseñan?. En la casa, contestarle bien a la mamá y al papá,
en el colegio ser educado con los profesores,
escuchar respetuosamente a quien sea que este hablando...
Entonces, ¿por qué no responderle a una naranja?

Locura para mi,
es intentar retener mi imaginación, dejar de ver lo que estoy viendo.

Locura es no escuchar cuando las cosas te hablan,
locura es ser frío y no atender a las súplicas
de una pobre naranja que lo único que desea es no ser convertida en jugo.

Inútil es pensar que se puede evitar lo que llamamos locura,
pero en cambio, si podemos evitar lo racional.
Por lo tanto, es tan fácil evitar una caída, correr, caminar,
leer un buen libro, escuchar una canción.

Pero no podemos permitirnos,
pasar por alto una falta de respeto ante una naranja
que lo único que quiere es un poco de atención.

Qué clase de persona seríamos
si no dejamos que todos tengan libertad de expresión… ¿Verdad?

¿Te parecería racional si no brindo ayuda a un necesitado?
Sería mala persona ¿verdad?

Sin importar que la persona esté hecha de agua
y aparezca en mi ducha,
o si es una naranja, un jabón
o una niñita de mi condominio…

Esto ya no es cosa de locos,
es de ser buena persona.

Y cómo no responderle a una naranja
que lo único que te pide es ayuda…

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